Fueron en los siglos XII y XIII cuando en España se intensificó la
lucha por la reconquista del país, el cual estuvo en manos del
imperio árabe durante 800 años de conquista. En dichos siglos y conforme
los árabes iban siendo repelidos del territorio español, ocurría un
curioso fenómeno o movimiento intelectual, que se distinguía por
asimilar el enriquecimiento cultural de la convivencia de dos grandes
culturas: la europea y la oriental.
Se creó, para tal fin, un medio en ayuda a la transmisión de
ideas y técnicas que contenía la cultura oriental: la Escuela de
traductores de Toledo. Dicha institución, que tiempo después fue
protegida por el rey de Castilla Alfonso X el Sabio, era el
agrupamiento de intelectuales y conocedores de las lenguas árabe,
griega, hebrea, latina y española, unidos para la traducción de los
textos que utilizaban los árabes.